Mi hijo no me quiere ver, tengo que pagar pensión.

En muchas situaciones de divorcio o separación, los padres pueden encontrarse en la desafortunada circunstancia de que su hijo no quiera verlos. Esto puede generar una gran angustia y preocupación para el padre o madre que se siente rechazado, especialmente si están obligados a pagar una pensión alimenticia.

Es importante destacar que el derecho de visitas y la obligación de pagar pensión son dos aspectos legales independientes. Aunque el niño pueda negarse a ver a uno de sus padres, esto no exime al otro progenitor de cumplir con su responsabilidad económica.

En términos legales, el derecho de visita es un derecho fundamental de los niños, y los padres tienen la obligación de fomentar y facilitar el contacto y la relación con el progenitor no custodio. Sin embargo, si el niño se niega rotundamente a ver al padre o madre no custodio, se puede plantear una situación complicada.

En estos casos, es recomendable buscar ayuda profesional, como un mediador o terapeuta familiar, para abordar las causas subyacentes del rechazo y encontrar soluciones que beneficien a todos. Además, es importante recordar que los intereses del niño siempre deben prevalecer y que la decisión final será tomada por un juez, quien analizará el caso en su totalidad.

En cuanto al pago de la pensión alimenticia, este es un deber legal y financiero que no depende del deseo del niño de ver a su progenitor no custodio. El objetivo principal de la pensión es garantizar el bienestar y el sustento del niño, independientemente de las relaciones personales entre los padres.

Si el padre o madre custodio considera que el rechazo del niño hacia el otro progenitor es injustificado, puede presentar una demanda en los tribunales para solicitar una modificación de la pensión o una reducción en la misma. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el juez tomará en consideración diversos factores, como los ingresos y gastos de ambas partes, antes de tomar una decisión.

Fin de la pensión alimenticia para padres

La pensión alimenticia para padres es un derecho que tienen los hijos de recibir una ayuda económica por parte de sus padres para cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, esta pensión no es vitalicia y puede tener un fin determinado.

Existen diferentes situaciones en las que puede finalizar la pensión alimenticia para padres. Algunas de ellas son:

1. Al cumplir la mayoría de edad: Generalmente, cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad, se considera que son capaces de valerse por sí mismos y no necesitan seguir recibiendo una pensión alimenticia. En este caso, es importante que los padres notifiquen a la otra parte sobre el fin de la pensión.

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2. Obtención de un empleo estable: Si el hijo logra conseguir un trabajo estable y remunerado, puede considerarse que ya no necesita seguir recibiendo una pensión alimenticia por parte de sus padres.

3. Matrimonio o emancipación: Si el hijo se casa o se emancipa legalmente, la pensión alimenticia puede finalizar, ya que se entiende que ha adquirido independencia económica.

4. Cambio en las circunstancias económicas: Si alguno de los padres experimenta cambios significativos en su situación económica, ya sea por pérdida de empleo, enfermedad o cualquier otra circunstancia, puede solicitar una revisión de la pensión alimenticia. En este caso, un juez evaluará si es necesario modificar o finalizar la pensión.

Es importante destacar que el fin de la pensión alimenticia no implica que los padres dejen de tener responsabilidad hacia sus hijos. Aunque la ayuda económica pueda finalizar, los padres siguen teniendo la obligación de brindar apoyo emocional y educativo a sus hijos.

Formas de eliminar la pensión alimenticia

Hay diferentes formas en las que se puede eliminar la pensión alimenticia. Algunas de ellas son:

1. Acuerdo mutuo entre las partes: Si ambas partes, el progenitor que paga la pensión y el que la recibe, están de acuerdo en eliminarla, pueden llegar a un acuerdo mutuo y solicitar al juez que la elimine.

2. Cambio en las circunstancias: Si se produce un cambio significativo en las circunstancias de alguno de los progenitores, como una disminución sustancial de los ingresos o una enfermedad grave, se puede solicitar la eliminación de la pensión alimenticia.

3. Mayoría de edad del hijo: Cuando el hijo alcanza la mayoría de edad, generalmente a los 18 años, la pensión alimenticia puede ser eliminada, ya que se considera que el hijo es capaz de mantenerse por sí mismo.

4. Matrimonio o convivencia con otra persona: Si el progenitor que recibe la pensión alimenticia se casa o convive de manera estable con otra persona que puede contribuir a su manutención, se puede solicitar la eliminación de la pensión.

5. Voluntad del hijo: Si el hijo mayor de edad manifiesta su voluntad de renunciar a la pensión alimenticia, se puede solicitar su eliminación. Sin embargo, esto dependerá de la legislación de cada país.

Es importante destacar que, en la mayoría de los casos, la eliminación de la pensión alimenticia debe ser aprobada por un juez, quien evaluará cada situación de manera individual.

Consecuencias de negarle a mi hijo ver a su papá

Negarle a mi hijo ver a su papá puede tener diversas y significativas consecuencias tanto a corto como a largo plazo. Estas consecuencias pueden afectar la salud emocional y psicológica del niño, así como su desarrollo y relación con ambos padres.

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1. Deterioro de la relación paterno-filial: Negarle al niño la oportunidad de ver a su papá puede generar un distanciamiento emocional entre ambos. Esto puede llevar a que el niño desarrolle sentimientos de rechazo, confusión y tristeza hacia su padre ausente, lo cual puede afectar su bienestar emocional y su capacidad para establecer relaciones saludables en el futuro.

2. Problemas de identidad y autoestima: La falta de contacto y relación con el padre puede hacer que el niño se sienta incompleto o cuestione su identidad. El padre desempeña un papel importante en el desarrollo de la identidad de un niño, por lo que negarle esta figura puede generar inseguridad y baja autoestima.

3. Desarrollo de conductas negativas: La ausencia del padre puede llevar al niño a buscar atención y afecto de formas inapropiadas. Esto puede manifestarse en comportamientos rebeldes, agresivos o incluso en conductas delictivas. La falta de una figura paterna puede hacer que el niño busque modelos de conducta negativos en su entorno.

4. Problemas de ajuste escolar y social: La ausencia del padre puede afectar el rendimiento académico y la adaptación del niño en el entorno escolar. Además, puede tener dificultades para relacionarse con sus compañeros y establecer vínculos sociales saludables. Esto puede llevar a problemas de aislamiento, bajos logros académicos y dificultades en la formación de amistades duraderas.

5. Conflictos familiares: Negarle al niño la oportunidad de ver a su padre puede generar conflictos familiares prolongados y tensión entre los padres. Esto puede afectar la estabilidad emocional y el bienestar general del niño. Además, los conflictos entre los padres pueden llevar a que el niño se sienta culpable o responsable de la situación, lo cual puede generar estrés y ansiedad.

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